El actor británico Clive Owen se exhibió hoy en la Berlinale como un impecable agente secreto en lucha contra el IRA, al frente de "Shadow Dancer", un thriller fuera de concurso, que aportó al festival el toque de distinción arquetípico del espionaje al servicio de Su Majestad.
"Soy un agente secreto en conflicto, con mis superiores y con mi misión, que cae en una peligrosa cercanía con el bando contrario", explicó Owen, quien asistió al festival acompañando al director del filme, James Marsh, y junto a su coprotagonista, Andrea Riseborough.
El "bando contrario" es el personaje interpretado por Riseborough, una actriz que el año pasado acudió a la Berlinale como "Shooting Star" -joven talento- y que ahora regresó al festival de pareja del cotizado Owen.
"Shadow Dancer" es un thriller clásico, centrado en el agente que propone un trato a una terrorista que acaba de fallar en su intento de perpetrar un atentado en el metro de Londres.
El trato consiste, por supuesto, en cooperar con el espionaje -y delatar a sus colegas- a cambio de evitar la cárcel y perder con ello de vista a su hijo, de corta edad.
La terrorista fallida acepta -o eso simula-, lo que deriva en una serie de traiciones a distintos frentes, en un momento en que el IRA ha entrado en negociaciones de paz.
"Shadow Dancer" acudía fuera de concurso, mientras que en competición se presentaron "Captive", un filme del filipino Brillante Mendoza interpretado por Isabelle Hupert, y "Meteora", del grecocolombiano Spiros Stathoulopoulos.
Asimismo fuera de competición se proyectó "I, Anna", una película interpretada por Gabriel Byrne y Charlotte Rampling, cuya presencia en la Berlinale aportó al festival el consiguiente toque de distinción.
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