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De palomitas, cotufas y pochoclo

Mi relación sadomasoquista con el cine hispano

2 oct

Posteado 18:17

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Mi relación con el cine hispano es poco ortodoxa y un tanto sadomasoquista. El origen fue terrible, el mismo que seguramente la mayoría de los mexicanos sufrimos. Mi primera exposición fue el cachetadón que Pedro Infante le mete a Evita Muñoz “Chachita” en Ustedes Los Ricos, cuando ésta se avergüenza de ser pobre. Aquella toma del mole sobre la pared blanca y los dientes reventados de la Chachita me dejó traumado de por vida. A  mis 7 años estaba contento de que Pedrito Infante hubiera sido castigado por Diosito, al matarlo en avionetazo por pegarle a su pobre hija.

Durante mi adolescencia nada cambió. El cine latino al que teníamos acceso era vergonzoso: María Félix dando cátedra de sobreactuación en Doña Bárbara, hablando como matrona de casa de citas francesa en Tizoc, Marga López sufriendo a moco tendido al ver cómo un tren le rebanaba las piernas a Pedro Infante en Un Rincón Cerca del Cielo, o Dolores del Río con su única expresión de museo de cera para comunicar lo mismo júbilo que tragedia griega.

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Después vino el cine de ficheras. En televisión y los videoclubes de aquel entonces era todo lo que se podía conseguir. Aquella generación de actores como Andrés García, José Alonso, Helena Rojo y Kitty de Hoyos enseñaban carne en aquellas semieróticas porquerías como Las Pirañas Aman En Cuaresma, Tres Mujeres en La Hoguera, mientras que toda la basura realizada por Alberto Rojas El Caballo, El Flaco Ibáñez y Rafael Inclán se aseguraba de que el cine en español muriera para siempre.

Recuerdo que las primeras películas en español en llegar a un cine en cartelera, eran unas viejísimas de Cantinflas y la India María, que en realidad de graciosas tienen lo que yo de deportista. Y claro, La Risa en Vacaciones en sus ocho versiones, aquellos terribles sketches ya planeados en Acapulco que eran para pedir que a uno le devolvieran el boleto de entrada.

Un buen día, ya cursando carrera, inició un ciclo de cine de arte en español en mi natal Monterrey. Y fue así como tuve mi primer contacto con el cine hispano de calidad. Hasta los 20 años vi la primera buena película en español. Y aunque fue realizada en 1973 la vi proyectada hasta principios de los años noventa. Se llamaba El Castillo de la Pureza, de Arturo Ripstein. Con tomas bien realizadas, actuaciones mesuradas, una ambientación de primera, y un guión sumamente bien escrito, el filme estaba basado en un caso real, en el que un hombre mantuvo encerrada a su familia para no contaminarlos del mundo externo.

 

Claudio Brook y Diana Bracho en una dignísima obra: El Castillo de la Pureza

Claudio Brook y Diana Bracho en una dignísima obra: El Castillo de la Pureza

En ese momento, tuve una revelación. Una revelación engañosa, claro está, y de ahí que mi relación con el cine hispano sea tanto sadista como masoquista. Pensé que Arturo Ripstein era el héroe que estaba buscando. Me aventé un ciclo con todas sus películas, y hasta el día de hoy lo sigo viendo a pesar de que siento un profundo desprecio por (casi) todo lo que ha hecho después de El Castillo de la Pureza. Siempre que veo una película suya, hablo pestes de él. De él y su esposa, su guionista de cabecera, quien parece que se regocija en la miseria humana. Pero siempre le estaré agradecido a Ripstein porque esa película abrió el camino a todo el cine hispano en mi vida y darme cuenta que no todo eran pirujas, Pedro Infante ni el sufrimiento talla Libertad Lamarque.

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A raíz de este ciclo, llegó el cine internacional por primera vez a mi ciudad. Descubrí algunas joyas: El Lado Oscuro del Corazón y Hombre Mirando al Sudeste, de Eliseo Subiela. Mujeres Al Borde De Un Ataque de Nervios, de Pedro Almodóvar. Cría Cuervos, de Carlos Saura. Las edades de Lulú, de Bigas Luna. Y descubrí  que en los setenta se hizo un gran cine en México: Las Poquianchis, El Topo, La Montaña Sagrada, El Infierno de Todos Tan Temido, El Cumpleaños del Perro, La Tía Alejandra, El Imperio de la Fortuna, La Pasión Según Berenice, Doña Herlinda y su hijo, incluso el cine en inglés de Juan López Moctezuma (Alucarda, The Mansion Of Madness), o el cine comercial de suspenso de Carlos Enrique Taboada (Hasta El Viento TIene Miedo, El Libro de Piedra), tiene su mérito.

Finalmente llegó el nuevo cine mexicano. Sólo Con Tu Pareja, de Alfonso Cuarón. Como Agua Para Chocolate, de Alfonso Arau. Cronos, de Guillermo del Toro. La Ley de Herodes, de Luis Estrada. Todo me lo devoré al mismo tiempo. Los setentas, los noventa y el cine español, chileno y argentino, que pude. Por aquellos años, The Criterion Collection en Estados Unidos sacó el cine de Luis Buñuel a la venta, y finalmente fui expuesto a Viridiana, El Ángel Exterminador y Nazarín, las que realizó en México.

Juan José Campanella realizó la mejor cinta hispana reciente: El Secreto de sus Ojos

Juan José Campanella realizó la mejor cinta hispana reciente: El Secreto de sus Ojos

El cine hispano desde entonces ha sido el más irregular del mundo. Fuera de la fiebre pasajera de Amores Perros e Y Tu Mamá También, y selectas grandes obras como El Infierno, La Nana, Mar Adentro, Nueve Reinas, Contracorriente, Tesis, Hable con Ella, El Laberinto del Fauno, Entre Villa y Una Mujer Desnuda, Kika, Santa Sangre, Temporada de Patos y la que considero es la mejor cinta en español de los últimos años: El Secreto De Sus Ojos, del gran Juan José Campanella, encontrar una buena película en español se ha vuelto cada vez más complicado.

Triste, cuando en los noventa tuve ese despertar al cine hispano que me hizo olvidarme del europeo, canadiense y Hollywoodense por buen rato. Este año en Cannes, se estrenó Después de Lucía, de Michel Franco, con esa estupenda chica a la que Nailea Norvind le dio la vida, Tessa Ia. Me han dicho que esta vez el Oscar para México es un hecho. Por lo pronto, espero con ansias Las razones del corazón de Ripstein, a ver si 39 años después de El Castillo de la Pureza, le vuelvo a recordar a toda su familia y a su afectadita del cerebro esposa.

 

 

Por +Ernesto Sanchez

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Ernesto Sánchez

Ernesto Sánchez es director de entretenimiento de Terra USA. Antes dirigió PeopleEnEspanol.com. Trabajó en Reforma por más de 7 años. Cursando la universidad publicó más de cien críticas en Milenio.

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