Quiero imaginar que todos los niños, como alguna vez fui, tuvieron un osito de peluche del que dormían abrazados y al que más de una ocasión le platicaron.
El mío se llamaba Freddy. No lo bauticé así, sino que ya venía con nombre, según mi memoria selectiva. Por ahí mi madre tiene una foto mía con el dichoso oso que, cabe decir, estaba bastante feíto el pobre.
Ted de pequeño: tierno, lindo e inocente
Ahora que veía Ted en Blu-Ray, cuya edición sale a la venta este martes 11 de diciembre, el inicio del filme me causó muchísima gracia porque me puse a imaginar qué hubiera sido de Freddy si hablara como el protagonista animado de la cinta de Seth McFarlane y qué tipo de consejos me daría.
Me lo imaginaba fumando como chimenea, como hasta un tiempo yo lo hacía y como habrá aprendido de su abuela, hablando con tono norteño y quizá un poco fresa: “o sea, no Ernesto, tipo que tu blog esta semana está péeesimo wey”.
¿Quién no se ha imaginado que su peluche o su mascota le habla? Por eso, la premisa de Ted resulta tan maravillosa. Porque el osito en cuestión es lindo sólo de niño, pero con el tiempo se convierte en el mismo manojo de nervios, inseguridades, malas palabras y vicios que todos los adultos tenemos.
Ese es el encanto de Ted, nunca habíamos visto a un osito de peluche de apariencia tan tierna ser tan salvaje como un humano de treinta y tantos años. Bonachón de corazón, pero tremendo, mujeriego, medio vagabundo y con un humor espléndido, Ted es el típico amigo que no acepta que su mejor amigo (Mark Wahlberg) establezca una vida con una mujer (Mila Kunis), quien es su enemiga tácita desde el inicio.
Ted de adulto: con los vicios y problemas de todo contemporáneo
Seth McFarlane, el geniecillo detrás de Family Guy y American Dad, aprovecha la ternura que provoca normalmente un oso de peluche para llevarlo a situaciones límite que en manos de un actor de carne y hueso hubieran resultado de pésimo gusto, pero que en las garritas de Ted llegan a ser no sólo aceptables e hilarantes sino hasta… ¡conmovedores!
Y todos los actores principales, además de actores invitados como Ryan Reynolds, Norah Jones, Sam Jones (¡Flash Gordon!) y Patrick Stewart, le entran al juego con tanto placer, que logran que Ted sea una película con un gran espíritu, y por eso se siente tan natural, tan divertida, ligera y nunca cae en los excesos de sus shows animados.
Ted es una de las mejores películas del 2012. Sin duda, la mejor comedia. Y tiene nuestra máxima recomendación. En la edición unrated de Universal Pictures, Ted tiene un par de bromas más que no se vieron en cine y que hay que estar con los ojos abiertos para que no se le vayan a uno.
Por +Ernesto Sanchez
Ernesto Sánchez