La tragedia humana a nadie le es indiferente. Todo lo que afecta al ser humano, por principio, debe causarnos un tipo de reacción, desde la preocupación, hasta la tristeza, y muchas veces hasta el enojo y la impotencia.
Pero por alguna razón, hay algunos acontecimientos que a unos nos afectan emocionalmente más que otros, no porque sean más o menos importantes, sino porque tocan algunas fibras personales que muchas veces son inexplicables.
En mi caso, las masacres escolares, desde Columbine, Virginia Tech y la recién sucedida en Newtown -sólo por mencionar algunas- me han impactado de sobremanera. No concibo qué puede llevar a un adolescente a matar niños y maestros inocentes en el lugar que se supone es el más seguro… una escuela.
Este es un blog de cine y no de política ni sicología, así que no discutiremos si esto se trata de un mal control de armas, ni intentar descifrar el por qué es un problema exclusivo de la sociedad estadounidense.
Dejémosle precisamente al séptimo arte, que es el que nos incumbe aquí, que nos trate de explicar lo que hay detrás de estas masacres de incomensurable magnitud.
El año pasado se filmó una de las películas más interesantes al respecto y quizá la más cercana a explicar el terrible ”fenómeno” del adolescente asesino: We Need To Talk About Kevin. La cinta, sumamente perturbadora y que contó muy poca distribución, muestra cómo la vida de una madre (Tilda Swinton) se voltea de pies a cabeza tras descubrir que su hijo (Ezra Miller), cometió una masacre en su escuela. Ella siempre supo que habïa algo “distinto” con su hijo y sin embargo, todos se negaban a hablar del tema. Su esposo la ignoraba, los doctores se reían. La culpa persigue a la mamá, en una magistral interpretación de Swinton, al grado que realmente provoca angustia e indignación en el espectador.
En We Need To Talk About Kevin, se explora la falta de comunicación
El título del filme, que demanda demasiado de su audiencia, es una ironía total y que parece hoy ser el más indicado para el país: Kevin no es un personaje. Kevin son uno y cada uno de los asesinos adolescentes, de los tiroteos, de las masacres escolares que han sucedido en los últimos años. ¿Por qué nadie habla de ellos es la reflexión a la que invita el filme? ¿A qué le tenemos miedo? Es la película más incómoda que he visto en mi vida.
Elephant, de Gus Van Sant, es otro filme que recrea la masacre ocurrida en Columbine. Ganadora de la Palma de Oro en Cannes, dirigida por Gus Van Sant, la película carece de diálogos y sólo muestra con una mirada sumamente fría, y por lo tanto también perturbadora, cómo para dos pubertos el cometer la tragedia escolar más terrible en la historia, no significó más allá que jugar un videojuego. Peor aún: no hay una sola explicación del por qué lo hicieron. El filme requiere estómago fuerte, paciencia y no dejarse indignar por la elección artística del realizador de manejar toda la masacre con música de Beethoven: una de las mayores críticas que se le han hecho a esta visión.
En Elephant, se explora la falta de motivos para realizar una masacre
Y mientras We Need To Talk se enfoca en la falta de comunicación y Elephant en la falta de motivos, la controversial Beautiful Boy -desde el título- se concentra en la reacción de los papás de un joven de 18 años que comete un asesinato masivo en su escuela.
María Bello y Michael Sheen intepretan a los papás del asesino, y el filme muestra cómo la pareja lidia con lo sucedido, desde la negación, la culpa, hasta la autodestrucción y la eventual separación del matrimonio. Para todos, se han convertido en monstruos, en los asquerosos autores de la vida de un matón. Y sólo se tienen el uno al otro para sobrevivir. Este filme que pasó desapercibido, quizá por resultar teatral y más digna de Scenes From A Marriage que un thriller sobre asesinatos.
En Beautiful Boy se explora el manejo de la culpa de los padres de un asesino masivo.
Finalmente, en forma de documental, Michael Moore realizó Bowling For Columbine, un estudio sobre el control de armas en Estados Unidos, el rol de la violencia en la formación del país y una crítica mordaz a la Asociación Nacional de Rifles (NRA), cuyo vocero -descanse en paz- era Charlton Heston.
Este documental es el más desdramatizado de todo lo que se ha hecho en cine sobre las masacres escolares. Aunque tampoco llega a ninguna explicación real ni puntos de vista sicológicos sobre la motivación detrás de las mentes de los asesinos adolescentes.
En Bowling… algunos acusan al filme Natural Born Killers de haber sido el inspirador de la matanza de Columbine. Apenas hace un par de meses, sucedió un asesinato en una escuela con arcos y flechas, tal como sucede en We Need To Talk About Kevin. ¿Pero qué es lo que motiva en este país exclusivamente a que un adolescente decida recrear esa escena y piense que eso es una solución a lo que él cree es un problema? Esa película todavía está por realizarse.


Ernesto Sánchez