Cultura

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19 de noviembre de 2012 • 08:45 PM

Bélgica busca una pintura desde hace 70 años

 

Se dice que el principal sospechoso en un robo de arte legendario murmuró antes de morir: "Sólo yo sé dónde está la 'Adoración...'''.

Más de 70 años después, la ubicación del panel que perteneció a una de las obras de arte más emblemáticas de occidente, "La adoración del cordero místico", conocida también como "El altar de Gante", sigue siendo un misterio.

Si el impactante robo de obras de Picasso, Monet y Matisse el mes pasado en Rotterdam, Holanda, despertó el interés por el tenebroso mundo del robo de arte, el caso de la catedral de Saint Bavo, en Gante, ha estado en el centro de un crimen que no ha podido ser resuelto desde hace décadas.

El panel de "Los jueces justos" de la obra maestra gótica de los hermanos Van Eyck, compuesta de otros páneles, no se ha visto desde 1934, cuando el principal sospechoso, Arsene Goedertier, sufrió un derrame cerebral en un acto político y murió diciendo esas palabras a un confidente.

Desde entonces el robo ha cautivado al país, por su mezcla de arte invaluable y misterio digno de una historia de detectives.

Gante sufrió dos robos la noche del 10 de abril de 1934: "Uno fue el de una rueda de queso", dijo el detective Jan De Kesel. "El otro fue el panel".

El robo del queso retrasó la investigación del robo de arte, en el que un panel menor de la "Adoración del cordero místico" representando a San Juan el Bautista también desapareció.

"No es de risa", dijo De Kesel, uno de varios detectives que han buscado la pieza perdida. "Era 1934, había una depresión económica y la rueda de queso tuvo prioridad".

La investigación no avanzó hasta que el panel de San Juan Bautista apareció ese año en una estación de tren de Bruselas envuelto en papel marrón. La pintura no parecía haber sido dejada por un criminal arrepentido, sino una muestra de que los ladrones tenían "Los Jueces Justos". También se encontró una nota que exigía un millón de francos, una cantidad enorme en la época, por la devolución de la pintura.

El obispo local entregó sólo una parte del dinero que le pedían, pero esto sólo llevó a que le enviaran más cartas de extorsión.

Entonces murió Goedertier, dejando una pista sobre la supuesta ubicación de la pintura: "En mi oficina... cajón... armario". Ahí se encontraron copias de las cartas de extorsión y un borrador de otra carta que no fue enviada.

Para aumentar el misterio esa última carta decía: "'Los jueces justos' están en un lugar donde nadie la puede retirar sin llamar la atención". La policía también encontró unos dibujos indescifrables que posiblemente indican el lugar donde quedó.

Desde entonces la gente ha vivido obsesionada con su búsqueda, la han tratado de encontrar en carreteras y los nazis también intentaron recuperarla. Algunas personas desesperadas han hecho agujeros en paredes de hoteles y en monumentos importantes con la esperanza hallar el panel.

Una de las teorías más populares es que Goedertier, quien era corredor de bolsa, nunca la sacó de la iglesia, sino que la escondió dentro. Pero levantar cada piedra de la enorme catedral de San Bavo implica un costo enorme y podría dañar el edificio histórico.

"Ni siquiera hay indicios de en cuál parte de la iglesia podría estar", dijo De Kesel. "Y hay muchos escondrijos y rendijas".

El que está más cerca del misterio en estos días es el restaurador Bart Devolder, en el Museo de Bellas Artes de Gante. Está trabajando en la restauración más importante de la pieza del siglo XV. Devolder espera que la restauración de cinco años reavive el interés sobre el robo de "Los jueces justos", la cual fue remplazada en 1941 con una copia muy celebrada creada por Jozef Vander Veken.

La restauración actual "es una gran oportunidad para que haya un nuevo interés por la obra", dijo Devolder en una entrevista durante su receso en el trabajo. "Me molesta mucho que la obra no esté completa".

"La adoración del cordero místico" se terminó en 1432 en los albores del Renacimiento, y sus impresionantes detalles y el manejo de la luz resultaron ser insuperables.

Se espera que al igual que pasó con la Capilla Sixtina, la restauración del "Altar de Gante" que realiza Devolder revive su grandeza.

"Si le retiramos el barniz que se está volviendo amarillento la gente apreciará el genio de los Van Eyck mucho más", dijo Devolder.

El restaurador dice que si alguna vez le pusiera las manos encima a "Los jueces justos" será sólo para restaurarlos. "Estoy seguro de que se necesitará mucho trabajo", dijo, "depende de dónde lo hayan guardado".

El restaurador hizo un llamado a las personas que pudieran tenerlo.

"Tenemos un caballete extra", dijo Devolder. "Lo pueden traer discretamente aquí, nadie les preguntará nada".

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