Festival Internacional de Benicàssim 2012

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15 de julio de 2012 • 10:09 PM • actualizado a las 10:15 PM

New Order pone sentido al domingo en el FIB

New Order
Foto: Gabriel Pecot / Terra

¡Cómo son las circunstancias! El día en el que Festival Internacional de Benicàssim ponía el cierre a su edición de 2012, se cumplían 56 años del nacimiento de Ian Curtis, el que fuera cantante de Joy Division. Una banda que malogradas historias  aparte, dio lugar tras su disolución a New Order.

Formada por Bernard Sumner, Stephen Morris y Peter Hook comenzó moviéndose entre el postpunk, pero pronto descubrieron las posibilidades que tenía la New Wave si la mezclaban con la electrónica. Una combinación que treinta años después ha puesto patas arriba el escenario Maravillas casi al filo de la medianoche en su jornada dominical.

Tras múltiples adversidades, los de Manchester se separaron en 2007 para luego reunirse el año pasado, eso sí, sin Peter Hook entre sus filas. Eran el nombre indiscutible de la noche y no fallaron.  Repasaron con estilo la mayoría de su discografía, desde temas del Low Life de 1985 como Elegia, Love Vogilantes o The Perfect Kiss hasta del Waiting for the Siren’s Call como Krafty de 2005. Un repertorio diverso engarzado por los grandes clásicos como Ceremony y Blue Monday con mención especial a Isolation, perteneciente a Closer (Joy Division, 1980) y sin perder de vista a Bizarre Love Triangle, la canción perfecta para cerrar cualquier fiesta.

Summer tiene ya poca voz pero se manejó en la guitarra con solvencia y Morris estuvo pletórico a la batería. Junto a ellos, Phil Cunningham a la guitarra y teclados, Tom Chapman al bajo y Gilliam Gilbert al teclado, cerraban la formación estable del grupo.

Lo suyo ha sido memorable y de regusto nostálgico en un show elegante y correcto, sin exageraciones pero grandioso, sin sorpresas pero fascinante. En el setlist estaba Trasmission, pero por tiempo se quedó fuera, así que como se esperaba, Love Will Tear Us Appart brilló como el inmortal tema fin de concierto. Un concierto que por cierto, se programó entre el fenómeno Ed Sheeran y la rubricante estrella de las cabinas, David Guetta. Al menos, New Order puso el sentido que le faltó a un domingo totalmente inusual.

Terra